Si no es una empresa flexible, no me interesa

Con este titular tan radical y aparentemente inflexible, comienzo a exponer un problema que me tiene bastante interesada.  Por un lado, las empresas no encuentran talento software y por otro, los desarrolladores no encuentran oportunidades interesantes.

Me recuerda a las típicas conversaciones entre amigas hablando de lo complicado que es encontrar al hombre perfecto. Si con treinta y tantos todavía no ha llegado ese momento, hay algo que no se está haciendo bien (y lo sabes) 

Buscamos sin saber lo que buscamos, nos conformamos con lo que encontramos, exigimos sin ofrecer y damos por hecho sin preguntar. Así somos los humanos. Cuando hablamos de trabajo, hablamos de una relación con nuestra empresa y como en el amor, si no se cumplen una serie de condiciones, no nos interesa.

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