Amor y motivación: Consultora vs Compañía de productos

Es curioso como uno puede sentarse, indagar en internet y encontrarse opiniones de trabajadores de Google, Linkedin, Microsoft, Facebook (por citar de las más conocidas a nivel mundial) y recibir una onda de “buen rollismo”, pasión, energía y ganas por innovar que despiertan ese pequeño emprendedor, inquieto de mente y de corazón que todos llevamos dentro. 😉

Es una sensación que nos atrapa y nos hace mirar a nuestro alrededor de una forma distinta, parece que ese trabajo ideal existe, pero debe estar en una realidad paralela a la que muy pocos tenemos alcance. Seguro que a todos nos ha venido la mente: buen salario, salas de recreo, multitud de beneficios sociales, etc, y sí, todo eso ayuda, pero curiosamente nunca es lo primero que destacan.

Sus primeras palabras pueden resumirse en una frase: “Somos un gran equipo y estamos haciendo algo importante“, y nosotros nos preguntamos: ¿Por qué en las consultoras (parece) que no hay cabida para esas sensaciones? 🙁

Las consultora ofrece sus servicios a un cliente para que este pueda crear o mejorar un producto: aumentando la productividad, mejorando sus procesos logísticos o de comunicación, reduciendo costes, etc, en definitiva: Vender más y mejor, asegurando la continuidad de sus trabajadores y por tanto de la empresa.

En el siguiente vídeo que mostramos a continuación, los testers de Microsoft (esa gente que crea y realiza los test de sus productos) demuestran la motivación por el producto. ¿Habéis tenido en algún momento de vuestra experiencia profesional esa sensación? 😳

¿Por qué estas diferencias?, ¿Por qué no vemos la misma motivación en una empresa de consultoría que en una empresa “de producto”?. Equivocados o acertados se nos ocurren algunos motivos:

Marca de empresa vs Marca de producto

La empresa asigna a sus trabajadores a un proyecto (solos o en UTE) como “recursos” (ya salió la p*** palabra) de la empresa X, bajo su política y filosofía de empresa: códigos de conducta, vestimenta, horarios, normas, etc. En definitiva, con la marca de la empresa por delante y dejando en un segundo plano, el proyecto en el que se participa.

En una empresa “de producto”, el producto es lo más importante, es superior al de la marca de empresa. Representar a la marca producto es el objetivo para la marca de empresa.

Equipo de producto vs Equipo empresa

Relacionado con la marca de empresa está el “equipo empresa”. La necesidad, por encima de todo de sentirse responsables y propietarios de un producto (sin olvidar tu empresa). La idea del emigrante que para triunfar debe adaptarse y ser parte de su nuevo destino sin olvidar su hogar.

La compañía “de productos” entiende la importancia del equipo de producto y su importancia diaria sobre el “equipo empresa”, una identificación 100% al producto sin olvidar sus valores de empresa.

Sentimiento de pertenencia del producto

Estar contratado por una empresa y llevar a cabo el proyecto para un cliente, dificulta la sensación de identificación y pertenencia del proyecto, y por tanto la motivación por construir el mejor de los productos.

En una empresa “de producto”, el equipo se identifica totalmente con su actual proyecto porque es un reto estratégico para la compañía, y ellos son el mejor equipo para hacerlo.

Conciencia de relevancia e impacto de un proyecto

No sentir el proyecto como propio, implica estar completamente cerrado a entender conceptos tan vitales como alcance, importancia, relevancia, impacto. En la empresa “de producto” entender y conseguir la identificación de esos conceptos es imprescindible para motivar y potenciar las ganas por crear el mejor de los productos.

Querer al producto vs querer al cliente

Transmitir “amor” por el producto es el motor en la creación de un producto que el cliente ame. Un cliente que ame el producto, amará al equipo y pagará por él. Una empresa “de producto” sabe que la mejor forma de conseguir clientes es enamorándoles de sus productos.

I Love my Job

¿Pueden estas “diferencias” ser solventadas?, ¿Podrían las consultoras cambiar para conseguir una mayor motivación entre sus trabajadores?,  ¿Sería posible ese cambio?.

Para conseguir estos cambios, no sólo debe cambiar la compañía en la que trabajamos, sino que debe ser capaz de GUIAR a sus clientes hacia una nueva metodología de trabajo, una nueva forma de entender y afrontar un proyecto tecnológico.

Si no se consigue dirigir al cliente hacia la forma de trabajo que nosotros consideramos que es la mejor, sin duda que no se podrá introducir los cambios necesarios para favorecer y mantener la motivación de los trabajadores. ¿Tan complicado es que todos vayamos en la misma dirección y nos acompañemos en la consecución del objetivo?

Para finalizar, nos encantaría recomendar estos 18 minutos de vídeo sobre la importancia de la motivación intrínseca basado en un modelo en el que las empresas deben girar entorno a tres conceptos: autonomía, maestría y propósito.

Google, Microsoft, Atlassian ya tienen ese modelo. Son conscientes del desajuste entre lo que la ciencia sabe y lo que la empresa hace.

¿Cómo es el modelo de tu empresa?, ¿Sería posible implantar el modelo de la compañía de productos en las consultoras?, ¿Amas tu trabajo? 🙄

  • Muy buen post!
    La diferencia más importante que veo yo entre estas empresas de producto y las consultoras es que para las consultoras lo más importante es el cliente. Sus propios empleados muchas veces no son más que meros recursos con los que traficar, dejando en un segundo plano las motivaciones de estos. Hoy estás aquí, mañana allí, siempre dependiendo de lo que tu empresa acuerde con el cliente al que quiere mantener a toda costa y que la mayoría de las veces nunca es beneficioso para tí. Este tipo de filosofía empresarial de las grandes consultoras es la culpable del malestar de sus empleados y por ello su desmotivación, ya que como seres humanos y no meros recursos, si no se tienen en cuenta tus motivaciones, el quemarse y la consecuente desmotivación solo es cuestión de tiempo.
    Sin embargo una empresa, ya sea de producto, startup o el tipo que sea, que tenga claro que un empleado es una persona, y como tal tiene una serie de motivaciones y necesidades profesionales, no le costará hacerle un poco más feliz y por lo tanto mejorar de manera paralela su producto o marca.

  • Abel Cuenca

    interesante post, gracias por la reflexión que provocáis :-).

    Un par de ideas a bote pronto…

    Efectivamente, lo ideal es tener motivación intrínseca (maestría…), pero personalmente no he visto a muchas consultoras preocupándose por las motivaciones personales de sus empleados. Mi sensación es que esas motivaciones y necesidades pueden ser atendidas mejor en un grupo pequeño (los límites de Dunbar atacan de nuevo), siempre que la dirección de la empresa proporcionen el espacio necesario para ello. La duda es si el mercado evolucionará en la dirección adecuada para que existan empresas de servicios de tamaño “medio” (75-125 personas como mucho) con espacios (y tiempos muertos) para nutrir adecuadamente a sus empleados.

    Bien la idea de empresas de producto vs consultoras, yo ampliaría el debate a consultoras vs clientes. Mencionáis la maldita palabra “recurso”, y echo en falta una palabra que ha definido mis relaciones con los clientes: “externo”. El cliente espera de tí que te comportes como uno de sus empleados (lo que comentáis de horario, código de vestimenta,…), pero al final del día se te recuerda que no es así (reuniones de esa empresa a las que no puedes asistir, beneficios sociales no compartidos,…). Considero que esa asimetría provoca mucho daño a nivel personal, que termina reflejándose en una actitud de distancia (hacia el cliente y también hacia su empresa) por parte del consultor: “seré profesional, haré lo que tenga que hacer, pero no me voy a involucrar tanto como podría/debiera”.

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