Diario de una recruiter: Una década como reclutadora tecnológica independiente | Modelo de negocio

Cómo la experiencia en recruitment me guió hacia mi propio camino en el mundo de la tecnología.
Emma Salamanca
2024-04-24 · 6 minutos

Querido diario,

Cada palabra que escribo parece transportarme de nuevo a aquellos días de incertidumbre y descubrimiento, cuando las líneas de código eran aún un misterio por descifrar y el modelo de trabajar como autónoma ni por asomo se pasaba por mi cabeza. ¿Quién me iba a decir que mi profesión sería buscar talento en el sector tecnológico? Nadie.

Después de muchos años trabajando por cuenta ajena, no solo conocía en profundidad mi profesión, sino que también tenía una visión clara de cómo funcionaba el negocio de reclutamiento técnico. Ahora, el siguiente paso era combinar y adaptar ese conocimiento a mi propia filosofía de trabajo.

En esta segunda parte, compartiré cómo diseñé e implementé mi modelo de negocio como reclutadora tecnológica independiente.

La misión de utilizar la tecnología para ayudar a las personas

Talento IT surgió de manera altruista con una doble iniciativa: por un lado, crear una comunidad de contenidos sobre gestión de personas en empresas de tecnología y, por otro, utilizar mi experiencia para ayudar a candidatos y empresas a mejorar y humanizar sus procesos de selección de personal.

Quería trabajar para mí misma para ayudar a mejorar a los demás, hacer las cosas a mi manera y ser recompensada por ello. Así, una acción altruista se convirtió en una forma de trabajo que buscaba que la empresa y la persona candidata se encontraran, se conocieran y trabajaran juntas. El valor diferencial estaría en cómo llevar a cabo este objetivo.

La especialización y personalización como valor diferencial

La especialización y la personalización son dos aspectos fundamentales que distinguen mi modelo de negocio como reclutadora tecnológica. Para desarrollar este enfoque, realicé un ejercicio de autoconocimiento y comparación con lo que había en ese momento en el mercado. Durante este proceso, identifiqué mis fortalezas y debilidades, poniendo el foco en lo que caracterizaba mi forma de trabajar y en lo que destacaba.

Además, tuve en cuenta que en el mercado existían diferentes tipos de competidores, como empresas de reclutamiento o agencias de contratación. Sin embargo, la naturaleza de mi trabajo como freelance era ofrecer un servicio más especializado, estratégico y personalizado, que priorizara la calidad del trabajo y las relaciones sobre la cantidad.

Todo este proceso de análisis de identificación de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas iba muy en línea con el tan conocido como DAFO.

Tal vez podría haber invertido más esfuerzo en mejorar mis debilidades y crear otras oportunidades, pero opté por poner todos mis recursos, enfoque y energías en lo que sabía que hacía bien para hacerlo mejor.

La metodología basada en los principios fundamentales

Fui desarrollando una cultura de trabajo a lo largo del tiempo, basándome en una serie de principios fundamentales:

  • Sourcing especializado en talento tecnológico
  • Personalizar cada interacción
  • Priorizar la calidad y el detalle
  • Mantener conversaciones significativas
  • Alinear expectativas y motivaciones
  • Construir relaciones profesionales

Metodología META

Estos principios surgieron de mi experiencia, mis valores y del feedback de profesionales que se sentían identificados con Talento IT. Cada interacción, cada proceso de selección, se convirtió en una oportunidad para aplicar y refinar estos principios, adaptándolos a las necesidades cambiantes del mercado y a las expectativas de candidatos y empresas. Así, la metodología META tomó forma como una guía que reflejaba estos principios, proporcionando un marco claro y coherente para los procesos de selección.

El dilema de trabajar sin facturar

Cuando decidí aventurarme como freelance en el mundo del reclutamiento tecnológico, me enfrenté a un dilema que no era ajeno a la industria: ¿hasta qué punto debería estar trabajando sin ganar dinero?

En el mercado del reclutamiento, es bastante común que las empresas y agencias de reclutamiento operen bajo un modelo de trabajo a éxito, donde solo se factura en función de las contrataciones. Sin embargo, para mí, era crucial que el trabajo fuera valorado durante toda la colaboración, no solo cuando el profesional fuera contratado. Esta decisión no solo se basaba en el valor de mi tiempo y esfuerzo, sino también en la calidad, visibilidad y compromiso que aportaba a cada proyecto.

Esta propuesta implicaba un cambio con respecto al modelo convencional y fueron muchas las empresas con las que no hubo alineamiento y no colaboramos. No obstante, era un indicador importante para medir la confianza y el reconocimiento al trabajo.

El candidato como cliente

Cuando trabajas en una agencia de reclutamiento, lo habitual es ser contratada por las empresas para ayudarles a contratar profesionales. Te paga la empresa por hacer ese trabajo, pero también ayudas al candidato a mejorar profesionalmente. Entonces, ¿por qué no crear un modelo de negocio centrado en que el candidato contrate nuestro trabajo como recruiter?

Sin estar muy convencida de que fuera un modelo que funcionase, decidí establecerlo como otro de los servicios de Talento IT y después de estar probando un tiempo el modelo, decidí mantener el headhunting inverso, como la estrategia para ser contratada por las empresas, pero no para ser contratada por las personas candidatas. Es decir, las empresas son las que pagarían por mi trabajo.

Además, y no menos importante, identifiqué que todavía no tenía la suficiente visión global del mercado tecnológico como para tener como cliente a los candidatos. Aunque, esa debilidad se transformó en fortaleza, gracias a las conexiones y colaboraciones con empresas.

A medida que iba adquiriendo más experiencia y visión del ecosistema tecnológico, identificaba a aquellas empresas que estaban alineadas con mi filosofía y modelo de trabajo. Y por tanto, adquiría mejores oportunidades para las personas candidatas.

Conclusión

Especialización, personalización y sobre todo, la confianza ha sido la clave en mi trayectoria como reclutadora tecnológica independiente.

La metodología META, respaldada por principios sólidos, ha sido mi brújula constante, asegurando que cada procesos de selección esté marcado por la transparencia y meticulosidad en cada paso del camino.

Para mí, la confianza del candidato en mi trabajo es lo más importante. Creo firmemente que cuando esa confianza existe, las oportunidades tarde o temprano, llegan. Sin embargo, también reconozco que la confianza no se pide, se gana. Por lo tanto, es prioritario seleccionar cuidadosamente las empresas con las que trabajar, intentando colaborar con aquellas que compartan valores y visión.

En el próximo artículo, profundizaré en las ventajas y desventajas de la vida como freelance, reflexionando sobre las lecciones aprendidas en este viaje hacia la independencia profesionaal.

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